1) Resuma la tesis fundamental de Hermógenes sobre el lenguaje.
A lo largo del diálogo Hermógenes afirma que la naturaleza no asigna el nombre a un objeto como cosa que le sea absolutamente propia e insustituible, sino que más bien se trata de un asunto de uso y costumbre entre aquellos que suelen estar encargados de dar los nombres, de lo cual se infiere que alguien pueda dar a una cosa un nombre distinto al que utilizan todos los demás (a modo de ejemplo, se señalan que hay cosas que tienen distintos nombres en distintas polis griegas, y que los bárbaros dan otros nombres a las mismas cosas). A través de esta tesis también se infiere que el ser de cada cosa es relativa a cada uno de los hombres que las nombran. Platón relaciona esta postura con la tesis de Protágoras de que “el hombre es la medida de todas las cosas”, entendida como la afirmación de que cada uno tiene su verdad, pues puede nombrar a las cosas como quiera ya que las cosas son tal como parecen a cada quien.
2) ¿Cómo define lo verdadero y lo falso?
Mediante el diálogo, Sócrates lleva a Hermógenes a una serie de conclusiones. En primer lugar, establece que existe algo lo que Hermógenes llama verdadero o falso, y que por consiguiente existe un discurso verdadero y uno falso. Si un discurso es verdadero, explica, las partes del discurso son tan verdaderas como el conjunto. Así, teniendo en cuenta que el nombre es parte de un discurso, este puede ser verdadero o falso, según cómo sea el discurso al que pertenece. Hermógenes considera que uno puede llamar de distintas formas a la misma cosa, sin que estas formas sean necesariamente falsas. Pero, señala Sócrates, si hay discursos verdaderos y discursos falsos, entonces la tesis de Protágoras es falsa, pues según ella todos los discursos son verdaderos para quien los pronuncia, pero podrían ser falsos para los demás. Para que haya discursos verdaderos y discursos falsos, afirma Sócrates, es necesario las cosas tengan una esencia permanente y estable, un cierto modo de ser que no es ni relativo a nosotros ni dependiente de nosotros.
3) ¿Qué argumentos podría desarrollar contra la tesis de Hermógenes?
Sócrates le advierte a Hermógenes que existen los discursos verdaderos y los falsos, y que los nombres, al ser parte de los discursos, también pueden ser verdaderos o falsos. Hermógenes entiende que es posible llamar a las cosas de distintas maneras, porque los nombres no son naturales y propios, sino que son acordados por las personas. Sócrates refiere que no solamente las cosas tienen una naturaleza propia, sino también las acciones (como, por ejemplo, “nombrar” o “hablar”). El hablar es una acción que se refiere a las cosas, y una acción es buena cuando está de acuerdo con la naturaleza de su objeto. Todas las acciones requieren de instrumentos y el adecuado para nombrar es el nombre, que sirve para instruir y para distinguir la realidad. El nombre es un instrumento para el nombrar, por medio del cual nos enseñamos algo los unos a los otros y distinguimos las maneras de ser de los objetos. El “buen instructor” será el que se sirva de este instrumento del modo adecuado para instruir. Los instrumentos (los nombres) le son provistos al “instructor” por el nomos, que es la obra del legislador. El legislar es un arte y no todos los hombres son legisladores, sino los que poseen ese arte. En consecuencia: es al artesano legislador y el primero a quien corresponde establecer los nombres.
4) Resuma la tesis de Cratilo sobre el lenguaje.
Cratilo sostiene la tesis de que existe una denominación propia (nombres propios, apropiada a su naturaleza) y natural para cada uno de los seres, que hay una manera fija y precisa de denominar y que es la misma para todos los hombres (griegos y bárbaros). La naturaleza le ha dado a los hombres un “sentido propio”, una capacidad consistente en nombrar las cosas. El nombre propio de cada ser no resulta de la convención o del acuerdo entre los hombres o entre los miembros de una comunidad; por esa razón, se suele convenir en llamar a alguien con un nombre que no es propio.
5) ¿Qué argumentos podría sostener contra la tesis de Cratilo?
Cratilo y Sócrates vuelven al tema anterior sobre quién pone los nombres. Los dos acuerdan que es el legislador, pero Sócrates al preguntar a Cratilo si entre las obras del legislador hay unas buenas y otras malas, este responde de que no, que todas las obras son buenas.
Para contra argumentar lo que dice Cratilo, Sócrates procede de modo similar a la conversación de Hermógenes y comienza a hablar sobre lo que es falso y verdadero. Sócrates dice que los nombres son como las pinturas, son imitaciones de las cosas verdaderas, por ejemplo, si yo llamo a alguien por su nombre, cuando este comience a hablar sabré inmediatamente si es un hombre o una mujer. Ahora como los nombres son imitaciones -igual que la pintura- unos pueden salir buenos y otros malos. Cratilo al aceptar afirmativamente esto cae en una contradicción con lo que decía al principio, ya que él decía que los legisladores jamás erraban en poner nombres. Una vez refutado esto, Sócrates pide a Cratilo que le diga cuáles son las funciones de los nombres y éste le dice que considera que quien conozca los nombres, conoce también las cosas.
En efecto, quien conoce el nombre conoce a la cosa porque éste es semejante a la cosa. Pero ¿qué pasaría si el legislador que pone los nombres no fuera alguien de buen juicio y sin embargo, pone nombres a los ciudadanos? Crátilo vuelve a insistir que un legislador a la hora de poner nombre siempre lo hace con conocimiento, pero Sócrates lo rebate con un buen argumento: ¿Cómo es posible que un legislador pudiera saber como se llaman los nombres primarios si estos aún no estaban creados? ¿Qué objeto o qué referencia pudo haber tenido? Habíamos reconocido que el único modo de conocer las cosas es por el nombre; sin embargo, ¿cómo lo habrá hecho tal legislador?
Crátilo se rinde y declara en fin que existe una fuerza superior que originó los nombres primarios y que es imposible conocer. Esto daría pie a que es posible conocer las cosas sin necesariamente acudir a sus nombres.
6) ¿Cuál es el papel que desempeña Sócrates?
Sócrates cumple la función de mediador y concluye que es posible que el nombre se originara como imitación al objeto, y con el uso el nombre evolucionara, agregando o quitando sílabas y variando su significado, además de ser cambiante de acuerdo en el medio que sea utilizado. También se puede concluir que conociendo los nombres no conocemos la realidad de las cosas. Los nombres son términos puramente convencionales que unifican la multiplicidad de la apariencia sensible mediante imágenes artificiales de las cosas, pero que no hacen referencia a las esencias y el conocimiento de las esencias permitiría depurar al lenguaje de términos inapropiados y construir un lenguaje que fuera verdadero instrumento de conocimiento.
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