miércoles, 28 de febrero de 2018

#Resumen Leo Spitzer - Historia y poesía en el Cantar del Cid

Curtius observaba que la afrenta de Corpes no era histórica. Hay que pensar, entonces, en motivos poéticos para introducir este episodio.

Nótese que el Cid, a diferencia de otros héroes épicos, es un héroe modelo, y el modelo no puede tener otro adversario que el no-modelo. El Cid es ejemplar en todas las virtudes del hombre madura, el del Cantar, representa una síntesis del rebelde y el vasallo leal al servicio del monarca: buen vasallo aunque no tenga buen señor.

En el Cantar el Cid se distinguirá por acudir a la justicia real en vez de acariciar la sed de venganza. Es una invención poética la que opone las intrigas de los mezquinos a la magnanimidad del héroe ideal.

Rasgo genial del poeta fue precipitar al Cid en el más hondo abismo del sufrimiento, desgarrarle las telas del corazón, para hacerle subir, al final del poema a más alto estado: ¡qué ejemplo de lo inestable de los bienes terrestres, pero también de un orden providencial que acaba de recompensar al virtuoso!

Si el punto cúlmine de la acción es el momento en el que el Cid llega a ser padre de reinas, el más bajo es sin duda la escena de los judíos. El poeta quiere con ese engaño patente señalar el punto más bajo de la trayectoria, que irá subiendo gradualmente en el poema hasta el punto en que el Cid sea padre de reinas.

Los elementos ficticios se revelan como elementos fundamentales en la fabulación del Cantar, que sirven para poner de relieve la trayectoria ascendente de la vida exterior del héroe.

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