lunes, 20 de febrero de 2017

#Resumen José Manuel Roldán Hervás - Cicerón y Catilina: un episodio de la crisis republicana

Tras la muerte de Sila, se abre un período de 30 años que contempla la transformación del reciente régimen republicano aristocrático modelado por él, en una autocracia militar

De todos los episodios de esta última generación de la República, la conjuración de Catilina es el más famoso.

El complot de Catilina significó un auténtico problema del que Cicerón se valió para convertirse en héroe.

Se puede simplificar la problemática de la tardía República en dos ámbitos: uno, el político, y otro, socioeconómico. En el primero se manifiesta la inadecuación de un régimen y excesivamente rígido que empieza a resquebrajarse en su interior. El segundo incluye las grandes incidencias de un desarrollo económico sin control en el cuerpo social romano y la incapacidad para resolver los conflictos sociales.

La política popular. Hacia mitad del s. II a.C., la indiscutible preeminencia del Senado y su propia cohesión interna serán puestas en entredicho por un grupo de miembros del orden senatorial que buscan la materialización de sus metas políticas fuera del organismo senatorial, con ayuda de las asambleas populares y de los magistrados que las dirigen, los tribunos de la plebe.

Esta nueva práctica y su extensión progresiva, como consecuencia del endurecimiento de las posiciones aristocráticas senatoriales, contribuyeron a la concentración de grandes complejos de poder fuera del control del Senado.

El fracaso de las soluciones políticas sólo podrías propiciar el camino de la fuerza, con la imposición de soluciones dictatoriales, apoyadas en el poder militar, que, sin superar los problemas, los haría enmudecer, para resurgir poco después con renovada virulencia.

En 107 a.C., Mario, alimentado por un odio irreprimible contra la aristocracia, logró que se aceptase legalmente el enrolamiento de proletarios en el ejército.

Paulatinamente, los ciudadanos cualificados con medios de fortuna fueron sustituidos por ciudadanos que veían en el servicio de las armas una posibilidad de mejorar sus recursos.

Fueron creándose lazos entre general y soldado que se convirtieron en auténticas relaciones de clientela.

En este contexto vino a estallar el primer grave conflicto armado en el interior de Italia a causa del problema itálico, la llamada guerra social, entre 91 y 89 a.C. se trató de una auténtica guerra civil. Los itálicos de ROma eran ahora sus enemigos, por la negativa de la dirección política romana a reconocerles el derecho de ciudadanía

Sila odiaba a los elementos populares, personificados en la cabeza de Mario. El golpe de estado de Sila desató en la urbe un auténtico baño de sangre en forma de las tristemente célebres listas de proscritos, con la confiscación y venta pública de los bienes de los caídos en desgracia.

Cuando Sila entró a Roma, a finales de 82 a.C., se hizo investir como dictador. Emprendió una reforma del estado, perseguía un aumento y fortalecimiento del poder del senado, en cierto modo restituyendo la constitución tradicional, al margen de la evolución de la sociedad, pero sobre todo, de la insistente presión extrasenatorial por una participación en la res publica.

Sila devolvió al senado el control del Estado. El patronato de Sila sobre el nuevo senado viciaba ya de entrada el renacimiento de la institución.

Sila había dejado al frente del Estado una oligarquía. El senado ya no podía identificarse en su totalidad con las familias que, durante siglos, habían mantenido el monopolio de la cámara.

Tras la muerte de Sila, es sobre todo Pompeyo la más importante personalidad individual, la que define la época.

En el contexto de esa nueva nobilitas postsilana, Pompeyo resulta un arquetipo, en el que se resumen las posibilidades de promoción de una época. Craso es otro ejemplo de las posibilidades de promoción individual de la fragmentada nobleza silana.

Craso es un hombre de negocios, avaro y oportunista, cuya potencia fue invertida en fines políticos. Utiliza los recursos de su fortuna para extender, por un lado, sus clientelas populares; por otro, los prestamos que otorga a las familias nobles en trance de ruina le permiten controlar parte de la nobilitas.

Pompeyo y Craso consiguieron el consulado del año 70 a.C. con sus modificaciones, establecerían el régimen creado por Sila.

Es cierto que el pacto Craso-Pompeyo pronto se deshizo. A partir del 66 a.C. se perfilaron tres grupos opuestos, los partidarios del viejo régimen y los seguidores de los dos rivales, Craso y Pompeyo.

EN el año 63 a.C. Cicerón llega al consulado. Si bien pretendía reformas a la constitución su propio carácter de homo novus le obligaba a una infinita prudencia.

Tras cuatro fallidos intentos por llegar al consulado, Catilina preparó con sus seguidores el golpe de estado que habría de hacerle famoso

Craso al tener conocimiento del mismo lo denuncia secretamente ante Cicerón, quien descubrió al senado el complot.

Cicerón hizo de la revuelta de Catilina la acción culminante de su vida política, magnificando su alcance y, en correspondencia, la importancia de sus servicios a la república.

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