El artículo intenta demostrar que el personaje de Mición es coherente a lo largo de la obra y que la comedia debe ser interpretada como un conflicto de caracteres antes que como una oposición de dos sistemas educativos.
Mición es un hombre virtuoso desde el comienzo hasta el final de la comedia, casi el padre ideal (de acuerdo con el punto de vista peripatético) pero, por simular confianza en sí mismo y por orgullo, adopta una actitud ante su hermano que lo conduce a la ruina.
Esta simulación es causada tanto por el carácter iracundo de Demea como por el carácter orgulloso y desafiante de Mición.
La ira es el rasgo distintivo de Demea. La simulación y el orgullo son los defectos de Mición.
A partir de esta oposición, Terencio crea una farsa que le permite transmitir la idea peripatética de que se debe buscar el justo medio para alcanzar la virtud y de que el padre ideal es el medio entre dos extremos, entre la suma severidad y la excesiva indulgencia.
Mición está cerca del justo medio, porque su excesiva indulgencia y despreocupación es sólo fingida.
Los cambios de actitud de Mición, cuando se encuentra solo, cuando habla con su hijo Esquino y cuando habla con su hermano Demea, constituyen la prueba de su simulación.
Mición educa a su hijo por medio de la modestia y la generosidad, creando en su hijo un sentido de lo que es bueno y de lo que es malo, de lo justo y de lo injusto.
Demea es muy severo y fundamente su educación en la obediencia a la autoridad. Desprecia a su hermano por considerarlo excesivamente liberal y despreocupado.
Mición finge serlo y es victima de la ilusión que ha creado en Demea.
Mición finge, cuando habla con Demea, con el fin de aplacar la natural "iracundia" de su hermano; pero también porque su orgullo le pide defender su propio método de educación.
Al final de la obra, Demea piensa que su sistema educativo falló y que la extrema severidad no produce buenos resultados. Pero su arrepentimiento no dura. El carácter iracundo de Medea aparece como firme e inmodificable.
Incluso si Mición estaba más cerca del justo medio que Demea, su fingida confianza en sí mismo y su fingida oposición al sistema de su hermano le causaron la ruina.
#Resumen Los hermanos de Terencio
Esquino y Ctesifón son hijos de Demea. Mición, su hermano, ha adoptado a su sobrino Esquino y lo ha educado con la más generosa libertad. En tanto, Ctesifón ha sido educado bajo la extrema severidad de su padre, Demea.
La comedia comienza con un escándalo promovido por Esquino, quien ha raptado a la bella Baquis. Si a un comienzo se presenta como el resultado de una educación liberal, con el desarrollo de la obra se conoce que es una muestra del amor fraternal de Esquino por Ctesifón. Éste es el enamorado de Baquis y no Esquino que, por el contrario, alimenta un amor sincero por una muchacha libre, Pánfila, con quien querría casarse aunque ella no tiene dote.
Pánfila que espera un hijo de Esquino recibe la noticia del rapto de Baquis con indecible dolor. Todos sus sueños se desvanecen.
Egión, amigo de Demea, se interesa por la situación de Pánfila y se la hace conocer a Demea. Éste va en busca de Mición para decidir de común acuerdo lo que debe hacerse. Pero todo se aclara; Mición se ha enterado del verdadero objeto del rapto y por ello da su consentimiento a que Esquino se case con Pánfila. Mucho más difícil será aclarar a los ojos de Demea el escándalo de Ctesifón, para él un hijo ejemplar, enamorado de Baquis.
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