viernes, 3 de marzo de 2017

Sátiras – Epístolas – Arte poética. Horacio Silvestre.




Horacio detrás de la máscara.

Los datos sobre la vida de Quinto Horacio Flaco vienen de sus obras y de la breve biografía que se ha transmitido con su texto. Su padre le procuró una educación esmerada en Roma y en Atenas. Horacio estuvo en el ejército anticesariano, se vio derrotado, volvió a Italia, descubrió que su padre había muerto y que su hacienda había sido confiscada, probablemente  para asignarla a algún soldado licenciado del ejército vencedor. Él mismo afirma que fue el empobrecimiento lo que lo llevó a escribir poesía. Pero Horacio falsea la realidad, ya que se sabe que su vuelta a Italia fue a Roma y tuvo una recuperación económica sin precedentes al hacerse con el cargo de scriba quaestorius (secretario del Tesoro), los encargados de la fiscalización de las cuentas públicas y de la administración del Archivo Oficial. Este puesto implicaba casi la pertenencia al orden ecuestre y la posibilidad de ascender al orden senatorial.
A principios del 30 a.C Horacio escribía los poemas de su primero libro de Sátiras y de sus Epodos. En este contexto trabó amistad con Virgilio y Vario, que ya eran integrantes del círculo de Mecenas. En el 38 o 39 a.C, estos le presentaron al gran patrón de las letras, que lo invitó a formar parte de su círculo de amigos. Gayo Cilnio Mecenas ha dado su nombre a todos los protectores de artistas y poetas, y su círculo poético se ha visto como una especie de “Ministerio de la Propaganda” del régimen augústeo.  Sin embargo, la relación entre Mecenas y Horacio fue de afecto y de amistad, como se manifiesta en los poemas que le dedicó el segundo al primero. Ahora bien, Horacio tenía ingresos regulares, y no necesitaba de él. No verdadera la imagen del poeta bohemio y pobre que se le suele asignar. Tenía una finca, esclavos y otras propiedades en lugares de esparcimiento.

Horacio escribió su primera colección de Sátiras alrededor del año 35 a.C (época del Segundo Triunvirato de Octavio, Marco Antonio y Lépido), y también el segundo libro Sátiras, además de su colección de Yambos, que se conocen habitualmente con el nombre de Epodos. La publicación de estas últimas dos obras se produjo aproximadamente en el año 30 a.C. o en un punto después de la Batalla de Accio (31 a.C). El poeta se enfrentaba a dos problemas que debía resolver para hallar un acomodo social de acuerdo a sus expectativas y para normalizar su incómoda situación de antiguo opositor al Régimen. Un poeta en la Roma republicana era un artesano, no un artista independiente. El oficio de poeta había desempeñado por extranjeros, esclavos o ambas cosas al servicio de los generales romanos. Para afirmar su condición de hombre libre e independiente, debía adoptar un modelo que lo librara del encasillamiento como servicial “cliente” de un patrón. Los neoteóricos ofrecían el modelo que buscaba Horacio, ya que fueron la primera generación de poetas procedentes de la nobleza romana, para quienes dedicarse a la poesía no suponía una actividad servil, sino la expresión personal de si propia libertad vital. El segundo problema que se le presentaba a Horacio era que, para poder desplegar su actividad poética en la sociedad augústea, no tenía otra opción que buscar patronazgo entre las figuras de los vencedores de la contienda civil, contra quienes había luchado en la batalla de Filipos. La solución debía venir por medio de un lavado de imagen. Ese es el motivo para que Horacio elija ese género para hacer su entrada en la escena literaria de la época. Las sátiras, poesías de expresión personal, crean una máscara que le abre las puertas de la nueva sociedad. El personaje que lleva la voz protagonista es la manifestación de esa máscara elegida por el poeta. Horacio en su ficción asumía una posición deliberadamente inferior a la de su patrón, pero al mismo tiempo describía el círculo de Mecenas como un grupo de espíritus puros, de amigos guiados por altos ideales altruistas compartidos.

En este contexto, la elección de Lucilio como modelo literario era de lo más pertinente. Éste había sido eques, como Horacio, y había sido amigo de los nobles romanos. Al igual que él, Horacio renuncia a cualquier ambición política pero crea una poesía personal que sirve de cauce a las ideas del grupo al que pertenece. Por ejemplo, cuando narra el viaje a Brindis lo presenta como una excursión de amigos pese a su marcada importancia política. Igualmente, que Horacio ponga énfasis en que su ideal de vida retirada en el campo responde a una calculada estrategia de presentarse bajo una luz no política.

Sin embargo, en los años 20 a.C hay un cambio de imagen: el Horacio privado de las sátiras pasa a ser público en la etapa de los poetas líricos. Proclama la necesidad de que el poeta sea el maestro de los jóvenes. Ya en su etapa de las sátiras advirtió que la vocación pedagógica y moralizante se la había inculcado su padre, que le enseñó la conducta moral recta mostrándole modelos no imitables. De todas formas, la transición de un Epicureísmo de moral privada a un Estoicismo de moral pública es observable, especialmente en sus Odas.

Puede decir que las consecuencias de la batalla de Accio marcaron el cambio de un Horacio deliberadamente apolítico a otro comprometido políticamente con Augusto. 
Aún así, Horacio se esforzó por conservar su libertad. Ahí está la clave de la composición de las Epístolas, que marcan su último período creativo, cuyo primero libro se publicó el 20 a.C. Con la muerte de Virgilio en el 19 a.C Horacio pasó a ser el poeta oficial patrio. Como tal, fue encargado por el Princeps para componer un himno: el Carmen Saeculare, de temática patriótica.

Los hexámetros de Horacio.

La producción poética de Horacio se suele dividir en dos grandes grupos: los poemas líricos y los poemas no líricos. Al primer grupo corresponden los Epodos y las Odas, y al segundo las Sátiras y las Epístolas, incluyendo en éstas el Arte Poética. Esta clasificación tradicional no refleja exactamente la opinión del poeta. Ni Horacio llamó Epodos a sus Yambos ni los englobaba con sus Carmina (lo que llamamos sus Odas), de la misma forma en que no llamó Sátiras a sus Sermones ni parecía distinguirlos de las Epístolas. En cuanto al Arte Poética, no está claro en cuál de los dos grupos de poemas no líricos se debe incluir. De todas formas, hay un vínculo innegable entre lo que llamamos Sátiras, Epístolas y Arte Poética: todos estos poemas están escritos en versos hexámetros. El hexámetro dactílico era el verso de la épica homérica, y se había consagrado como el verso de la gran poesía antigua. En la poesía latina, los hexámetros entraron como importación de la griega a través de la épica patriótica de Quinto Ennio (siglo II a.C). Lucrecio creó en hexámetros De rerum Natura, al cual Horacio le debe mucho; y Lucilio (finales del siglo II a.C). los empleó para el género satírico, la gran creación de la literatura latina.
El género de la sátira romana en verso (satura) no coincide necesariamente con lo que se entiende por espíritu satírico, tiene un carácter político, es una expresión de pertenencia a un grupo. Es poesía de combate, dirigida contra grupos sociales que se salen de la norma: mujeres, nuevos ricos, extranjeros. Es drama, porque a ella está asociada la idea de la persona poética, la máscara del poeta; también es arte urbano y entretenimiento. Por eso la alusión y la parodia son su modo de expresión, ya que sus lectores eran gente culta y leída. En ese sentido, el hexámetro dactílico representaba el contrapunto paródico a las críticas de prosaísmo que recibía por lo vulgar de su temática. Siempre cumplían las exigencias de la elegancia poética y presentaban una cuidada estructuración.
Este género se caracteriza por no tener características propias definidas. Le sirve todo tipo de comunicación humana, discurso o género literario. En él, la parodia, el trasvestimiento y la inversión de las convenciones de los demás géneros son la norma de actuación.

Hay cuatro posibles orígenes para la palabra sátira. La primera es la que deriva de Satyri, “sátiros”, pero la sátira romana no es un género obsceno. La segunda deriva de lanx satura, un tipo de plato ritual ofrecido a los dioses en los festivales religiosos (un “plato combinado literario”). Una tercera explicación  es que satura fuera el nombre de algún tipo de salchicha, y finalmente la cuarta viene de lex per saturam, una especie de ley de preceptos variados que habría existido en tiempos de la República. Todas coinciden en dar como etimología nombres que caracterizan al género por su variedad y densidad. Las tres últimas sugieren metáforas: el poeta como sacerdote oficiante, como legislador implacable y como cocinero.

Lucilio (180 o 168 a.C – 102 a.C) se considera el inventor del género tal como se lo conoció después. En sus textos, para los que elige varios metros hasta quedarse con los hexámetros, combinaba monólogo, diálogo y epístola, y su contenido ya es satírico en el sentido actual. Incluye críticas de vicios como la ambición, la glotonería o la borrachera, pero también la filosofía moral con la burla de ideas filosóficas y crítica de la superstición, la crítica literaria y el retrato autobiográfico. También habla abiertamente del sexo, emplea tecnicismos y eleva a categoría literaria a la lengua coloquial.
Horacio se inspiró en él y en la diatriba moral, un género literario puesto en circulación de los predicadores cínicos, que trataba los los temas morales desde un punto de vista popular. De hecho, las tres primeras sátiras del primer libro de Horacio se denominan sátiras diatríbicas. En ellas se va configurando su persona poética: alguien digno de estar entre los mejores. Todo el libro primero se compone de viñetas del ascenso social del poeta. En la sátira cuarta presenta sus credenciales: la libertad de expresión y la libertad vital. En la quinta ya aparece admitido en el círculo de amigos y destaca por su discreción. La sexta, que inicia la segunda parte del libro, vuelve a dedicarla a Mecenas. En la décima hace un manifiesto político y literario. El interés gastronómico del segundo libro recoge temas planteados ya por Lucilio, pero parece también un homenaje a la supuesta etimología de la palabra satura.
En el año 20 a.C aparece el libro de las Epístolas. La filosofía, la crítica moral, el interés autobiográfico y el cultivo de la amistad siguen siendo los temas principales. Tienen una gran carga moralizante, que deleitaba y enseñaba al mismo tiempo.  Los valores transmitidos por Horacio son la pasión erótica, afán de gloria y virtudes estoicas de la mediocritas, vida sencilla o soledad consigo mismo. Su estilo buscaba la fluidez del habla cotidiana.

Horacio es un maestro de ambigüedad. Republicano y augústeo, moralizante y descreído, lírico y vulgar. En su léxico hay inesperadas connotaciones de términos aparentemente inocentes, y tiene un carácter deliberadamente prosaico, incluso en su poesía lírica. El suyo es un léxico polifónico e incorpora en original combinación una gran variedad de códigos ajenos. La sintaxis horaciana, con la calculada disposición de palabras y el aparente descuido en algunos pasajes, da una impresión de fluida charla carente de pretensiones artísticas.

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