sábado, 24 de febrero de 2018

#Resumen Aurelio González - Tópicos caracterizadores épicos y novelescos en el romancero viejo

El texto que se transmite oralmente es un texto cuyo soporte es la memoria, que no es más que el medio que permite revivir el texto. Este está formado por unidades que no se memorizan pues están integradas en un acervo de recursos al que se apela cuando se da forma al texto que se transmite oralmente. En este sentido el texto es un texto abierto que permite la variación creativa dentro de un lenguaje poético específico.

Cuando Ramón Menéndez Pidal se refirió al concepto de tradicional hablaba de un mecanismo de variación y conservación, esto es, de elementos que permanecen en el texto y que son reconocibles por los distintos transmisores-receptores, pero que no están clausurados, sino que poseen unos límites abiertos que les permiten, dentro de los márgenes marcados por un lenguaje o estilo que obedece a una estética colectiva, recomponerse y refuncionalizarse y con ello actualizarse. Estas unidades son codificaciones culturales que están alejadas del arbitrio de la voluntad creativa personal y particular, en el sentido de que para funcionar deben tomar en cuenta el conocimiento y aceptación por parte del receptor miembro de la misma comunidad.

Los signos de representación de la composición destinada a transmitirse oralmente son elementos estereotipados y dinámicos entre los cuales se destacan las fórmulas, las estructuras formularias y los tópicos.

En este sentido Diego Catalán afirma que los miembros de la comunidad reciben y aprehenden un romance palabra por palabra, y al memorizarlo, lo han decodificado según su particular interés, hasta llegar a extraer de él la lección que les ha parecido más al caso. La tradición oral conserva y propaga modos colectivos de descodificar palabras, frases, fórmulas, indicios o secuencias de narración nen que se articula el romance y de reaccionar ante el mensaje.

En este esquema de enunciación-recepción, los tópicos pueden tener una función genérica; climática; introductoria, etc.

Al igual que las fórmulas, los tópicos pueden tener un uso temático exclusivo o estar oscilando en las distintas posibilidades, en nuestro caso temáticas y así un mismo tópico puede tener un valor caracterizador novelesco o épico.

Revisaremos cuatro tópicos.

El elemental calificativo de un personaje como «bueno», en realidad, está vacío de significado y difícilmente sirve como elemento caracterizador; su uso es tan amplio que en realidad pierde su valor narrativo ya que se aplica por igual al rey justo que al injusto, a la víctima que al victimario, al conde que al alcalde. Su valor caracterizador oscila desde la fórmula de introducción, a diálogo, a definir un papel protagonista y en algunos casos a señalar la existencia de alguna virtud real.

El tópico del engaño astuto de la mujer, en cambio, se usa con distintos valores de caracterización: traicionera, vengadora, justiciera, casta.

El tópico de estar jugando a las tablas o al ajedrez tiene varias posibilidades de caracterización. Sirve para caracterizar una actitud disipada e indigna de un caballero que se entrega al ocio. El tópico también puede tener un significado simbólico del enfrentamiento de dos caballeros, con lo cual el juego los caracteriza como parte de un estamento superior.

Finalmente, el tópico de las señales extraordinarias en el momento del nacimiento de un personaje tiene por lo general un valor présago (que anuncia) o indicial del destino de este personaje, con lo cual su función corresponde a la estructura narrativa caracterizando una situación determinada. El final trágico se sabe desde el momento del nacimiento, así como el destino de un reinado desastrado. Sin embargo, el tópico puede dejar de lado este sentido del presagio y convertirse en caracterizador del personaje.

En los ejemplos anteriores hemos visto cómo el tópico es una unidad constructiva de los romances que puede llenar varias funciones, entre ellas la de caracterizar a los personajes. En este sentido su apertura es muy amplia y por lo general no distingue géneros, aunque puede haber tópicos especializados. Un mismo elemento tópico puede tener valor estructural, formulario o ser caracterizador de personajes; se puede usar en un romance histórico-épico o en uno caballeresco, en un texto claramente novelesco o en uno épico, en un romance fronterizo o en uno de la materia de Bretaña. En cada caso el tópico, elemento conocido, adapta su función y modifica los límites de su significación, esto es: sigue la vieja concepción de don Ramón sobre la tradicionalidad: conservación y variación y el tópico es el lugar común que se renueva en cada integración textual.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...