En el poema de Mío Cid, la tensión entre dos «clases» bien diferenciadas social y económicamente se explica teniendo presentes las transformaciones sufridas por la España cristiana como consecuencia del colapso de la política imperialista de Alfonso VI en Al-Andalus.
La opresión tributaria de los reinos andaluces musulmanes dirigida por el conde mozárabe Sisnando Davídiz se había convertido, para el Norte cristiano, en base esencial de su desarrollo económico. Las «parias» constituían en el reino castellano-leonés la principal fuente de «aver monedado». Pero la política de explotación económica de al-Andalus se desplomó súbitamente como resultado del incumplimiento por parte de Alfonso del pacto de rendición de Toledo. La espectacular derrota en Zalaca-Sagrajas por Yūsuf ibn Tašufín cambió radicalmente el panorama político peninsular y, tras él, el económico; los esfuerzos posteriores de Alfonso VI por restaurar su imperio económico sólo sirvieron para precipitar la caída de los régulos musulmanes asociados con ese sistema de explotación.
La revolución almorávide (1090-1094) liberó a la mayor parte de los andaluces de la opresión tributaria que venían sufriendo y tuvo graves repercusiones en la economía del Norte cristiano. La interrupción del flujo de «dinero» desde Al-andalus creó las condiciones básicas para la explosión político-social que se produjo en la España cristiana en los años que siguen a la muerte de Alfonso VI.
Aunque en las crónicas se les insulte, los rebeldes contra la aristocracia y contra los monjes terratenientes no fueron sólo los rústicos y burgueses ruanos, sino todo un estamento de milites: la baja nobleza o infanzones y caballeros ciudadanos carentes unos y otros de tierras o solares propios.
Si bien en su fecha más temprana posible el poema de Mío Cid habría sido compuesto en una etapa de reconstrucción política, los períodos revolucionarios tienen la virtud de sacar a la luz tensiones sociales que en otros períodos permanecen latentes sin por ello perder vigencia. Por lo tanto, las primeras décadas del siglo xii parece muy reveladoras para la comprensión de la conflictividad jurídica-social que se presenta en el Mío Cid.
El desprecio del poeta por los ricos-hombres de solares, pero faltos de «aver monedado», remisos a afrontar las exigencias de una vida de acción en la frontera parece responder al punto de vista de los caballeros ciudadanos o villanos, que aspiraban a introducir un nuevo orden económioc y un nuevo sistema de derecho que facilitasen la redistribución del poder entre varios estamentos sociales.
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