viernes, 2 de febrero de 2018

#Resumen Ernst Robert Curtius - Edad Media Latina

Mundo antiguo significa toda la Antigüedad, desde Homero hasta la invasión de los bárbaros. La Antigüedad está presente en la Edad Media como recepción y como transmutación, que puede significar empobrecimiento, atrofia, malentendido, pero puede ser también un erudito afán de allegar materiales, una copia cuidadosa de modelos formales, una adopción de los contenidos culturales, una entusiasta proyección sentimental.

Carlomagno es el primer representante del mundo moderno. El comienzo del mundo «moderno» debe señalarse hacia 675. Ese nuevo mundo está «profundamente separado» del antiguo, y sin embargo «fundido» con él «por una continuidad y un recuerdo históricos y conscientes». Para Toynbee, el Imperio romano es la fase final de la cultura helénica; después de él hay un interregno, y en seguida la «cultura occidental». Lo esencial es reconocer que la sustancia cultural de la AntigÜedad nunca desapareció.

Antigüedad, Edad Media, Edad Moderna son nombres que designan tres épocas de la historia europea, nombres que desde el punto de vista científico son absurdos, pero que para el intercambio práctico de ideas son indispensables. El concepto que menos sentido tiene es el de Edad Media.

Para el comienzo de la Edad Media se han señalado diversas fechas, que fluctuan entre los siglos iii y vii.

Pocos años después de la muerte de Mahoma (632), los árabes se hicieron dueños y señores del Mediterráneo. Esto trajo consigo una revolución económica. Pirenne al considerar las consecuencias económicas y políticas de la invasión árabe como frontera entre la Antigüedad y la Edad Media conicide con la fecha señalada por Toynbee: 675.

Para este, la fase final de la Antigüedad comienza su decadencia en 375. Algunos señalan el año dela muerte del emperador Teodosio (395). Veinte años despues de su muerte, el Imperio vivía una doble existencia romano-germánica.

LA etapa que va de Teodosio a Carlomagno es de enorme importancia para la tradición europea. Entre los autores se encuentran San Jerónimo y San Agustín. Al siglo vi pertenece Boecio. Con su traducción de algunos tratados de lógica de Aristóteles, dio al Occidente material para ejercicios intelectuales, que serían antecedentes de la escolástica. En el límite entre el siglo vi y el vii, San Isidoro de Sevilla elaboró una enciclopedia que sirvió de manual a toda la Edad Media. En el siglo vii decae la vida espiritual del Continente; pero en Irlanda surge una extraña cultura del claustro que irradia al Continente.

Con esto quedan enumeradas las figuras sobresalientes de los «siglos oscuros» y llegamos a un terreno histórico más conocido: la época de Carlomagno. Ahora bien, ¿cuándo termina la Edad Media? Nuevamente, la respuesta variará según que partamos de la historia política o de la espiritual. Si hay que marcar una división, los comienzos de nuestra época se remontan al siglo xviii.

Ahora bien, ¿tiene sentido llamar «Edad Media» al período que va de 400 a 1750? Evidentemente no.

La invesión de los germano en el mundo de la Antigüedad tardía y la invasión de los árabes constituyen procesos paralelos. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre ellos: los germanos se asimilaron, los árabes no.

Los germanos hacían redactar en latín sus leyes, sus documentos, sus cartas. A su vez, los soberanos se rodeaban de ministros y funcionarios laicos; lo que revela que hasta entrado el siglo vii sobrevive una capa laica literariamente culta.

Al quedar obstruído el Mediterráneo occidental por las conquistas del Islam, la cultura carolingia retrocede a un tipo de vida aldeana. Los laicos no pueden ya leer ni escribir. Los carolingio ya sólo encuentran hombres cultos entre el clero; necesitan, pues, la colaboración de la Iglesia. Aparece un nuevo elemento esencial de la Edad Media: la casta sacerdotal. El «Renacimiento carolingio» constituye una readopción de la tradición antigua y a la vez una ruptura con la destruída cultura romana. La nueva cultura es romano-germánica, pero descansa sobre los hombros de la Iglesia.

La principal contribución germánica se ve comunmente en el feudalismo: la estructura jurídica y política medieval. También en el sistema nórdico de ciudades (a partir del siglo xi).

Sin embargo, cuando se habla de «los germanos» no se hace referencia a un concepto uniforme. En el Estado de Carlomagno se entremezclan celtas, romanos, francos y sajones. El factor germánico más vigoroso lo constituyen los vikingos, que en los siglos ix y x se radican en Francia y se civilizan.

La literatura en lengua vulgar florece a partir de los siglos xii y xiii. Período culminante en la poesía y en la ciencia de Roma. El hombre inculto sabe, como el educado, que hay dos lenguas: la del pueblo y la de los letrados (clerici, litterati). Como lengua literaria el latín sobrevivió en mucho a la Edad Media.

Fue Carlomagno quien dejó realmente construído el complejo histórico que llamo Edad Media latina. Tomó de Roma la idea del Estado universal; tuvo, pues, un carácter general, no nacional. Imperio alemán e Imperio romano, pensamiento histórico pagano y eclesiástico, agustiniano y dantesco, no son sino algunas de las muchas tensiones contenidas en la idea de Roma. Pero todas esas tensiones se expresaron y se difundieron en la lengua de Roma.

En la actualidad, el término Romania se aplica al conjunto de países en que se hablan las lenguas romances. Pero este término tiene una historia hoy casi olvidada. Romania es derivado de romanus, que a su vez procede de Roma. En el Imperio romano, durante mucho tiempo, sólo se llamó romani a la clase alta dominante. Un edicto de Caracala otorgó derecho de ciudadanía a todos los habitantes del imperio (212), que desde entonces pudieron llamarse romani. De ahí la creación de un nuevo término que designara el enorme territorio habitado por los «romanos».

A su vez, «románico» es el nombre que la incipiente Edad Media da a las lenguas vulgares neolatinas, contrastándolas con la lengua de los letrados, el latín. Los términos enromancier, romançar, romanzare significaban traducir libros a la lengua vulgar, o escribirlos en ella; y las obras mismas se llamaban romanz, romant, roman, romance, romanzo, palabras todas derivadas de romanice.

En castellano, romance comenzó por significar 'lengua popular', y después se aplicó a la obra escrita en esa lengua, sin ceñirse en un principio a algún género determinado. Encontramos el derivado «romançar libros» = 'traducir' (Garcilaso, Juan de Valdés), y también fórmulas como «los romancistas vulgares» (Marqués de Santillana). A partir del siglo xv se llama romance al género poético que todavía lleva ese nombre; los «romances» se compilaron, desde el siglo xvi, en «romanceros».

Durante la Edad Media, la Romania subsiste, por encima de los límites lingüísticos, como una unidad cultural. A partir más o menos del año 1300, sin embargo, los países de la Romania se van diferenciando cada vez más en lengua y en cultura.

Desde 1100 a 1275 la literatura y la formación espiritual francesa sirven de modelo a las demás naciones. La literatura épica y novelística francesa fluye en ancho caudal hacia Italia, donde Boiardo y Ariosto la adaptan a la brillante forma artística del Renacimiento. Pero ya en 1300, la primacía literaria había pasado a Italia: Dante, Petrarca, Boccaccio, el primer Renacimiento.

Las relaciones entre Inglaterra y la Romania son muy peculiares. Durante cerca de cautro siglos, Inglaterra fue parte del imperio. Las tropas romanas se retiraron en 410, pero la misión de San Agustín (desde 597) constituyó una segunda romanización. La conquista normanda y los reyes angevinos hacen de Inglaterra, durante varios siglos, un anejo de la cultura francesa. El francés es la lengua de la literatura y de la vida política, y el latín, lengua de la cultura superior. París es la capital literaria de Inglaterra, y durante el siglo xii ingleses y galeses participan con brillantes contribuciones en el renacimiento latino. Sólo en 1340 se da igualdad de derechos a los ingleses de origen francés y a los de origen sajón, y sólo en el curso del siglo xiv se funden ambas razas y lenguas. A esta época pertenece Chaucer, quien se inspira en fuentes francesas e italianas.

En conclusión, es a través de la Romania y de sus irradaciones que el Occidente adquirió sus conocimientos de la lengua y literatura latinas.

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