Episodio de una gesta; se cantaba aislado
Tres son los factores que intervienen en la reelaboración del estilo épico para convertirlo en estilo romancístico: la acción tradicional colectiva, la intervención de poetas espontáneos que se destacan entre los recitadores comunes, y el trabajo de recitadores profesionales o juglares que cooperan en la adaptación al gusto del público.
Los juglares recitaban ante su público las gestas, no siempre en total y dividiendo el poema en dos o más sesiones de varias horas, sino también en breves trozos aislados. El juglar escoge el episodio que cree más interesante, comenzando su recitación donde le parece mejor.
En los escasísimos textos españoles alguna indicación puede valernos ahora, pues el verso 1085 del poema de Mio Cid indica que éste no se recitaba entero.
Acción de los juglares y del pueblo sobre los episodios sueltos
Los juglares españoles refundían más frecuentemente que los franceses las gestas, de modo que las hicieron llegar con vida tradicional hasta el siglo xv. La refundición juglaresca había de facilitar la evolución de los temas épicos en su paso al campo romancístico.
El nacimiento de muchos romances heroicos debió ir precedido de un uso épico preromancístico, o sea recitación preferente de episodios sueltos de las gestas, mediante la cual los juglares acercaron más y más la vieja materia de los poemas, nacionales o carolingios, al gusto más común y a la memoria no profesional del público.
El público que escucha con inagotable interés las viejas gestas, al asimilarse los fragmentos de ellas que se le quedan en la memoria, es el que definitivamente reelabora esa materia de moda. Así la epopeya se hizo romancero: así el romance heroico se forma y nace en el seno materno del cantar de gesta.
El poema de Mio Cid y los romances de las Cortes de Toledo
Tres episodios del Mio Cid pasaron al romancero hoy conservado. El romance de «Tres cortes armara el rey» versa sobre la escena de las cortes de Toledoen que el Cid obtiene justicia reparadora contra sus cobardes yernos.
Cada verso del romance recuerda algún otro verso de la vieja gesta de Mio Cid; ninguno repite literalmente las palabras mismas del texto viejo, pero se observa una semejanza general, una coincidencia de temas o motivos, la igualdad de alguna palabra, la identidad de la asonancia.
El que comienza «Yo me estando en Valencia, en Valencia la mayor» recuerda al viejo poema por ese epíteto «la mayor», nada común en el uso corriente de calificar a la ciudad mediterránea, pero hasta ocho veces usado en el Mio Cid para obtener asonancias en -ó, y lo recuerda también por otros hemistiquios y frases.
Otro recuerdo se refiere a los versos iniciales del primitivo Mio Cid, la escena del abandono en que el héroe deja ss palacios de Vivar. Esos versos son recordados en el romance de la «Jura de Santa Gadea».
Con el Mio Cid se relaciona también Helo, helo por do viene el modo por la calzada.
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