domingo, 13 de mayo de 2018

Resumen fábulas/exempla - Libro de Buen Amor

Resumen Ejemplos Libro Buen Amor

I Habiendo sido asesinado un toro en la corte del león para alimentar al rey enfermo, el lobo queda a cargo de la repartición de las carnes. Divide en dos partes: la primera comprende las víceras, carne ligera y fácil de digerir, será para el león; la segunda, será para él y sus compañeros. El león, muy descontento, castiga al lobo con un golpe de garra que le arranca la piel del cráneo, y se dirige al zorro. Este último invierte la división, guardando las víceras y reservando al león la bestia.

II (estr. 98-102): La tierra se hincha y saca terribles gemidos que ponen a toda la vecindad en fuga. Llegado el día del parto, no da a luz sino a un topo. La moraleja se aplica a quienes no mantienen sus promesas.

III (estr. 174-178): Un ladrón ofrece una golosina a un perro para comprar su silencio y complicidad. El perro se rehúsa por interés bien comprendido (deseo de evitar la vergüenza), pero también y sobre todo por fidelidad a su amo. La golosina, por lo demás, contenía una trampa.

IV (estr. 199-206): Las ranas, felices en su ciénaga, piden un rey a Júpiter, quien se lo concede inmediatamente. Primero asustadas, después tranquilas, después enardecidas hasta subirse al soberano, reclaman un segundo: es una cigüeña que las devora. A sus quejas prolongadas, Júpiter responder que ellas no tienen más que lo que merecen, puesto que dieron tan poca importancia a su libertad: la esclavitud será su castigo. Tal es la suerte de quienes se dejan seducir por el amor o los que llegan incluso a llamarlo por propia voluntad.

V (estr. 226-229): Un perro que se ve reflejarse en el agua de un río el pedazo de carne que tiene en la boca lo suelta y pierde así su presa.

VI (estr. 237-245): Un caballo de batalla lleva a su amo a un combate singular. En la ruta un asno cargado lo molesta; el caballo lo pasa. Pero a continuación, vencido e inhabilitado en adelante para las armas, se lo mete a los duros trabajos campestres. Pierde su lustre y su porte. El asno lo ve y se ríe a costa suya. Castigo del orgullo.

VII (estr. 252-256): Un lobo que viene de atragantarse con el hueso de una cabra que la sirvió de desayuno, promete montes y maravillas a quien le saque el asunto. Una grulla se presenta, extrae el cuerpo del delito y, como pide el salario de su trabajo, es librada por el lobo. Debe sentirse suficientemente recompensada por la dulzura de su enfermo que no le mordió el cuello, aún si tenía una muy buena oportunidad. La fábula aplica a los avaros que no quieren dar nada suyo, a la vez que señala que no hay que esperar reconocimiento del malvado.

VIII (estr. 270-275):

IX (estr. 285-290): Una corneja (¿cuervo?) se viste con plumas de un pavo real, después de haberse despojado de la suyas propias, y se desliza en la compañía del pájaro real. Reconocida y despreciada, es pelada y tirada al arroyo. Así la envidia castiga a sus víctimas haciéndoles perder lo que tenían, lejos de dejarlas gozar de lo que deseaban.

X (estr. 298-303): Un león afamado es tentado por un caballo que pasta en un cercado. Se aproxima y lo invita a ir a besarle la mano como a su señor. El caballo se disculpa alegando una herida que lo hace sufrir. Implora la ayuda del león. Éste acepta y se inclina para examinar la herida. El caballo le da una patada que lo tumba muerto. Se lanza entonces a través del prado, pero como ha comido demasiada hierba, muere él también por el esfuerzo que viene de hacer. Que la suerte de estos dos animales nos pongan en guardia contra el pecado de la gula.

XI (estr. 311-316): Después de un recordatorio de la crueldad del león, un retrato de su decrepitud. Los animales, sobre los que ejerció su imperio y levantó su tributo, llevan a cabo y le hacen sufrir las peores afrentas. De cólera el león se arranca el corazón y muere. Esta fábula poen en guardia a aquellos que ejercen el poder sin indulgencia.

XII (estr. 321-371): El lobo acusa a la zorra frente al mono de haberle robado un pollo al que él había echado el ojo. El lobo toma como abogado un galgo, enemigo de la zorra, la zorra un perro ovejero, enemigo del lobo. La fábula parece atacar a los jueces chicaneros (el perro de la zorra) y loar a los jueces honestos.

XIII (407-414): Un topo es sorprendido por la crecida de un río que amenaza invadir su agujero. Una rana se presenta y le hace ofertas engañosas de amistad y de servicio. El topo acepta; los dos animales se atan el uno al otro y la rana pega un salto al río, buscando hundir al topo. Un milano (ave) aparece y se los come a los dos.

XIV (746-754): La golondrina, viendo a un cazador plantar cáñamo, aconseja a la avurtada primero, a la tórtola después, al gorrión finalmente, comerse las semillas. Rechazo burlón de los pájaros amenazados. El cazador riega sus plantaciones que crecen. Nuevos consejos, nuevas burlas. La golondrina hace su nido en lo del cazador, y recuerda en una palabra sus consejos despreciados a la avutarda capturada a punto de ser desplumada.

XV (estr. 1348-1355): Un jardinero encuentra en el mes de enero a una joven culebra bajo un peral. La recoge, la reanima cerca del fuego y el hombre la alimenta hasta el verano. Ya crecida, mancha la casa con su veneno. A los reproches de su benefactor, responde con amenazas y se esfuerza por ahorcarlo. El malvado se complace en devolver el bien con el mal. (Garoza a Trotaconventos)

XVI (estr. 1357-1366): Un galgo joven, excelente corredor, cazador mejor aún, hacía las delicias de su amo. Devenido viejo, se debilita. Un día, a la caza, deja escapar la presa. Su amo le pega con un bastón. Quejas del galgo. Moraleja: no hay que despreciar la vejez. Compensa con su sensatez el vigor desaparecido. (Trota)

XVII (estr. 1370-1385): Un ratón de Guadalajara va al mercado de Monferrado. Un amigo lo recibe, le ofrece un haba, pero la pobreza del ofrecimiento es compensada por la cordialidad del recibimiento. El citadino vuelve a su casa y ofrece a su huésped una comida suntuosa el martes siguiente (panceta no salada, queso, manteca de cerdo, galletas) magníficamente servida. La fiesta es interrumpida por la llegada de la dueña de casa. El citadino se refugia en su agujero, el campesino se queda sin hacer nada al abrigo de la oscuridad.

XVIII (estr. 1387-1391): Un gallo, en búsqueda de alimento, encuentra un zafiro sobre el estiércol. Lo rechaza desdeñosamente; el zafiro le reprocha su tontería. Es así que muchos lectores no alcanzan el sentido de lo que leen, los tontos dejan escapar la felicidad. (Trota)

XIX (estr. 1401-1408): Un joven perro juega con su ama. Caricias y jugueteos. El asno, celoso y confiado de su utilidad, quiere hacer bien ver él también. Se llama a los criados, se lo llena de golpes. Moraleja: es necesario guardarse de salir de los límites que nos trazaron Dios y la Naturaleza. Frecuentemente el tonto cree hacer el bien, no hace más que tonterías. (Trota)

XX (estr. 1412-1421): Se trata de una zorra que, sorprendida después de haber cometido toda clase de depredaciones, se hace la muerta para escapar al último castigo. Los pasante le quitan tal o cula parte no vital de su cuerpo provista de virtudes curativas (la cola, las orejas, los dientes, etc.) sin que reaccione, hasta el momento en que un último pasante pretende arrancarle el corazón y el hígado. La zorra salta entonces y logra escaparse.

XXI (estr. 1425-1434): El león, que se apoderaba de un ratón, se deja conmover por sus ruegos y le concede la vida. Preso en otro momento en una red, es liberado por el ratón agradecido que roe las cuerdas.

XXII (estr. 1437-1443): La zorra alaba la belleza del cuervo comparándola con el cisne, su talento de cantor poniéndolo por encima del resto de las aves.

XXIII (estr. 1445-1450): Las liebres en grupo son asustadas por el ruido repentino que sale de una charca y hace resonar el bosque. Listas para huir, perciben a las ranas que se esconden bajo el agua. Ese temor tan poco fundado las tranquiliza en principio, luego huyen a pesar de todo.

XIV (estr. 1454-1475): Un ladrón sabe que si es atrapado será condenado a la horca. Por lo que realiza un pacto con el demonio, vendiéndole su alma, a cambio de que lo proteja de la justicia. Comete un robo y es atrapado. Invoca al demonio y este lo asiste con una copa de oro con la que compra al alcalde. Repite el sistema unas cuantas veces, hasta que el demonio se harta. Un día, el ladrón saca de su pecho, una cuerda de ahorcado. El diablo, aún así, promete su ayuda. Al pie de la horca, el diablo se para debajo del ladrón y lo sostiene; los verdugos dejan su lugar. Quejas del demonio (zapatos gastados en la búsqueda de humanos, llagas en los pies, gatos colgando que representan almas conquistadas). Se aleja y abandona al ladrón a su merecido destino.

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