La Universidad y el periodismo constituyen toda la realidad de la crítica universitaria. El objeto de la crítica sigue siendo la literatura, pero la crítica no manifiesta a la literatura. No es la literatura quien se afirma en ella, sino la Universidad y el periodismo.
El papel de la crítica consiste en relacionar a la literatura con el periodismo y la Universidad. Este papel sería un papel de mediación; el crítico es el honesto intermediario.
En ese sentido, se puede pensar que la crítica en sí misma carece casi de realidad. Citando a Heidegger, dice que cualquiera sea el poder del comentario, con respecto al poema debe siempre tenerse por superfluo, y el último paso de la interpretación, el más difícil, es el que lleva a desaparecer ante al pura afirmación del poema.
Así, la palabra crítica, cuando más se desarrolla y se afirma, más debe borrarse. Es el sentido mismo de su realización el que hace que, efectuándose, desaparezca.
La crítica es algo propenso a borrarse, ya se mire desde la realidad histórica o desde la realidad literaria.
Desde la realidad histórica, la crítica se ha desprendido apresuradamente de sí misma advirtiendo que carece de títulos para hablar seriamente en nombre de la historia. Así, su papel de mediación se limita a la actualidad inmediata, pertenece al día que corre y está en relación con el rumor anónimo, impersonal, la vida cotidiana.
De lado de la literatura, la palabra crítica querría disiparse ante la afirmación creativa. La palabra crítica es este espacio de resonancia en el cual, se transforma y se circunscribe en palabra la realidad no hablante, indefinida de la obra. Se ofrece como una actualización necesaria de la palabra creadora, sin distinguirse de ella.
No es sino la última metamorfosis de esa apertura que es la obra, en su génesis. La crítica, entonces, sólo representa y continúa afuera aquello que como conflicto no ha dejado de estar presenta en la obra.
La crítica, a fuerza de desaparecer ante la obra, se recupera en ella como uno de sus momentos esenciales. La crítica no es un juicio exterior que valoriza la obra obra para luego pronunciarse sobre su valor.
La crítica está ligada a la búsqueda de la posibilidad de la expresión literaria, es el sentido por el cual la experiencia literaria se constituye, y se constituye probando, impugnando, por la creación, su posibilidad.
No es la crítica quien niega la evaluación, es la obra la que se sustrae porque intenta afirmarse al margen de todo valor.
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