domingo, 28 de mayo de 2017

#Lingüística - Guía de Preguntas sobre "De verdad y mentira en el sentido extramoral. Selección " de Nietzsche

1) ¿Qué concepción del intelecto humano subyace al desarrollo del primer párrafo del texto? ¿Cuál es su función? ¿Cuál es su efecto? ¿Cómo opera?

Nietzsche refiere que considera al intelecto humano lamentable, sombrío, estéril y arbitrario dentro de la naturaleza, explicando que no hay para ese intelecto ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. Según el autor, el intelecto es el arte del hombre de fingir. El hombre es un ser empujado a vivir en sociedad por interés, por necesidad. Este vivir en sociedad le obliga a crear un tratado de paz entre todos los hombres para evitar conflictos entre ellos. Este tratado de paz no es más que inventar una designación válida y obligatoria de las cosas para constatar que algo es verdad entre todos los hombres.

2) ¿Es capaz de conocer la verdad? ¿Por qué? ¿Qué es entiende por “verdad”? Señale las diferentes definiciones en el texto.

El autor explica que cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza a aquellos individuos que utilicen estas designaciones acordadas como verdaderas para hacer parecer lo irreal como real. De esta manera, la sociedad ya no confiará más en él. Sin embargo, el hombre desea la verdad y la naturaleza, en cierto modo, se la oculta, debido a la distancia entre los conceptos y lo real. Ese impulso de conocer la verdad viene por las consecuencias agradables de la verdad y, por tanto, el rechazo al embuste viene por las malas consecuencias de éste. Esto nos demuestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente.

Otra posible definición que brinda Nietzsche sobre la verdad es que esta es una suerte de ejército móvil de metáforas, metonimias, antropomorfismos, es decir, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas, y que después de un prolongado uso, a un pueblo le parecen fijas, canónicas, obligatorias: las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora consideradas como monedas, sino como metal.

3) ¿Cómo ha sido posible el “impulso a la verdad”?

El intelecto, llamado por Nietzsche “el arte de la ficción”, alcanza su máxima expresión en el hombre: el engaño, la mentira y el fraude, el convencionalismo encubridor, es hasta tal punto la regla que es inconcebible el hecho de que haya podido surgir entre los hombres un impulso sincero y puro hacia la verdad. Los hombres, dice el autor, se encuentran sumergidos en ilusiones, se limitan a ver superficie de las cosas y percibir formas, sus sensaciones no conducen en ningún caso a la verdad, sino que se contentan con recibir estímulos. En la medida en que el individuo quiera conservarse frente a otros individuos, en un estado natural de las cosas tendrá que utilizar el intelecto para la ficción. Pero debido a que el hombre desea existir en sociedad, precisa de un tratado de paz. Este tratado de paz conlleva algo que promete ser el primer paso para la consecución de ese impulso hacia la verdad. Porque en este momento se fija lo que desde entonces debe ser verdad, es decir, se ha inventado una designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria, y el poder legislativo del lenguaje proporciona también las primeras leyes de la verdad, pues aquí se origina por primera vez el contraste entre verdad y mentira.

El hombre sólo desea las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que conservan la vida, es indiferente al conocimiento puro y sin consecuencias, y está hostilmente predispuesto contra las verdades que puedan tener efectos perjudiciales y destructivos.

4) ¿Cómo se concibe al lenguaje?

5) ¿Por qué no podemos acceder a la verdad por el lenguaje?

El autor dice que el lenguaje no nos permite conocer la realidad en sí, ya que no se refiere al objeto empírico sino a nuestras percepciones subjetivas del mismo. El lenguaje es arbitrario, y a partir de él, por ejemplo, designamos géneros a elementos de la naturaleza que no lo tienen, de forma totalmente arbitraria. Creemos, explica Nietzsche, saber algo de las cosas mismas cuando hablamos ella, y no poseemos, sin embargo, más que metáforas de las cosas, que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas. El autor señala que los diferentes idiomas, reunidos y comparados unos a otros, muestran que con las palabras no se llega jamás a la verdad ni a una expresión adecuada, pues, de lo contrario, no habría tantos.

6) ¿Qué se entiende por “palabra”?

Nietzsche establece que una palabra es una reproducción en sonidos articulados de un estímulo nervioso. legislaciones válidas

7) Si el lenguaje no permite alcanzar la verdad, ¿cuál es su función?

Para Nietzsche, el lenguaje construye categorías que permiten dar un cierto orden al mundo al asignar nombres a las cosas y al construir reglas lingüísticas. La realidad, explica, no se puede conocer, no se puede llegar a la Verdad o a la "cosa en sí", es totalmente inalcanzable, y el lenguaje se limita (mediante metáforas complejas) a designar las relaciones de las cosas desde una perspectiva antropormórfica. La Naturaleza no conoce de géneros, de formas, de adjetivos, ni de conceptos, es el hombre el que introduce las categorías para tratar de "conocer" o describir lo que en un momento resulta indefinible.

8) ¿Qué es un concepto?

Al reflexionar sobre la formación de los conceptos, Nietzsche establece que toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto en tanto que no ha de servir para la experiencia singular e individual a la que debe su origen sino que debe ser apropiada al mismo tiempo para innumerables experiencias más o menos similares, jamás idénticas estrictamente hablando; así pues, ha de ser apropiada para casos claramente diferentes. Todo concepto se forma igualando lo no-igual. El concepto, explica el autor, se forma al abandonar de manera arbitraria las diferencias individuales, al olvidar las notas distintivas, con lo cual se suscita entonces la representación. La omisión de lo individual y de lo real nos proporciona el concepto del mismo modo que también nos proporciona la forma.

9) ¿Qué críticas podría señalar a la noción de “concepto”?

El autor reflexiona sobre la idea de hacer corresponder a una realidad inmutable un conocimiento y una verdad igualmente inmutables: el conocimiento conceptual. Pero el concepto, dice Nietzsche, no sirve para conocer la realidad tal y como es. El concepto tiene un valor representativo, pero siendo lo real un devenir, un cambio, no puede dejarse representar por algo como el concepto, cuya naturaleza consiste en representar la esencia, es decir, aquello que es inmutable. El concepto no es más que un modo un modo general y abstracto de captar la realidad y por ello, de alejarnos de lo singular y concreto, de alejarnos de la realidad. Lejos de ofrecernos el conocimiento de la realidad, el concepto nos la oculta, porque es una representación general de una realidad que es individual. Y la filosofía tradicional, explica, ha olvidado este carácter metafórico del concepto y ha pretendido encontrar en él no una simple generalización de las cosas, sino la "esencia", una supuesta realidad suprasensible de las cosas.

10) ¿De dónde procede el impulso a la verdad?

Nietzsche explica que no sabemos todavía de dónde procede el impulso hacia la verdad, pues hasta ahora los humanos solamente hemos prestado atención al compromiso que la sociedad establece para existir, la de ser veraz, es decir, la obligación de mentir de acuerdo con un estilo obligatorio para todos. Ciertamente, señala el autor, el hombre se olvida de que su situación es ésta, por tanto, miente inconscientemente de la manera que hemos indicado y en virtud de hábitos milenarios. A partir del sentimiento de estar obligado a designar una cosa como un color, una temperatura o un sonido, se despierta un movimiento moral hacia la verdad; a partir del contraste del mentiroso, en quien nadie confía y a quien todos excluyen, el hombre se demuestra a sí mismo lo venerable, lo fiable y lo provechoso de la verdad.

11) ¿Qué relación hay entre razón y dominación?

Nietzsche señala que en ciertas épocas el hombre racional y el hombre intuitivo caminan juntos. El primero se angustia ante la intuición y es poco artístico, el segundo se burla de la abstracción y tiende a ser irracional. Ambos ansían dominar la vida: el racional sabe afrontar las necesidades mediante la previsión, la prudencia y la regularidad, mientras que el intuitivo es como un héroe alegre que no ve a sus propias necesidades. El autor explica que, en este sentido, el hombre que hace uso de la razón pretende dominar la vida no para extraer algún tipo de felicidad de las abstracciones mismas, sino para prevenir la desgracia y aspirar a estar lo más libre posible de dolores.

12) ¿En qué sentido se puede hablar de inconmensurabilidad entre sujeto y objeto?

Nietzsche señala que el hombre se toma a sí mismo como medida de todas las cosas, y que por lo tanto parte del error de creer que tiene estas cosas ante sí de manera inmediata como objetos puros. Olvida, por lo tanto, que las metáforas intuitivas originales no son más que metáforas y las toma por las cosas mismas.

El autor refiere que sólo gracias al hecho de que el hombre se olvida de sí mismo como sujeto artísticamente creador, vive con cierta calma y seguridad; si pudiera salir fuera de esa creencia, se acabaría en seguida su autoconsciencia. Ya le cuesta trabajo reconocer ante sí mismo que otros seres vivos perciben otro mundo completamente diferente al suyo y que la cuestión de cuál de las dos percepciones del mundo es la correcta carece totalmente de sentido, puesto que para decidir sobre ello tendríamos que medir con la medida de la percepción correcta, esto es, con una medida de la que no se dispone. Pero, explica el autor, por lo demás la percepción correcta (es decir, la expresión adecuada de un objeto en el sujeto) le parece un absurdo lleno de contradicciones, porque entre dos esferas absolutamente distintas como lo son el sujeto y el objeto no hay ninguna causalidad, ninguna exactitud, sino, a lo sumo, un comportamiento estético. Es en este sentido que Nietzsche habla de la inconmensurabilidad entre objeto y sujeto, ya que es muy difícil precisar una forma de medir o valorar la relación entre ambos.

13) ¿Qué es regularidad y ley natural?

Nietzsche refiere que si cada uno de nosotros tuviese una percepción sensorial diferente, podríamos percibir los mismos estímulos de distintas maneras (a veces como objetos concretos, otras como colores lo sonidos), entonces nadie hablaría de la regularidad de la naturaleza, sino que solamente se la concebiría como una construcción altamente subjetiva. Nietzsche se pregunta entonces qué es para nosotros una ley de la naturaleza. No nos es conocida en sí, explica, sino solamente por sus efectos, es decir, en sus relaciones con otras leyes de la naturaleza que, a su vez, sólo nos son conocidas como suma de relaciones. Por consiguiente, todas esas relaciones no hacen más que remitirse continuamente unas a otras y, en su esencia, para nosotros son incomprensibles por completo; en realidad sólo conocemos de ellas lo que nosotros aportamos: el tiempo, el espacio, por tanto las relaciones de sucesión y los números.

14) ¿Qué aportan el lenguaje y la ciencia a lo empírico? ¿Cuál es la función de la verdad del mito y del arte?

Nietzsche refiere que es el lenguaje el que trabaja originalmente en la construcción de los conceptos; luego lo hace la ciencia. La ciencia trabaja, construye y renueva los conceptos, y ordena dentro de ellos el mundo empírico, es decir, el mundo antropomórfico. Ese impulso hacia la construcción de metáforas no está dominado por el hecho de que con los conceptos se construye un mundo nuevo, regular y rígido. Dicho impulso busca para su actividad un campo nuevo y un cauce distinto, y los encuentra en el mito y, de modo general, en el arte. Continuamente muestra el afán de configurar el mundo existente del hombre despierto, haciéndolo tan irregular, tan inconsecuente como lo es el mundo de los sueños. En sí, el hombre despierto solamente adquiere consciencia de que está despierto gracias al rígido y regular tejido conceptual y, justamente por eso llega a la creencia de que está soñando si, en alguna ocasión, ese tejido conceptual es desgarrado por el arte.

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